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¿Es fiable la verificación por voz?
Lo primero que uno se pregunta ante una tecnología nueva como ésta es si realmente es fiable. Es decir, si los indices de error son suficientemente bajos como para fiarnos de dejar nuestra cuenta bancaria, por ejemplo, protegida sólo con nuestra voz. Dos índices de error son siempre necesarios para poder medir la efectividad de un sistema de seguridad: la falsa aceptación y el falso rechazo. El primero se refiere al porcentaje de veces que el sistema admite erróneamente a un impostor que se hace pasar por otra persona. El segundo se refiere al porcentaje de veces que el sistema rechaza a un usuario legítimo porque no le reconoce.
Pongamos primero en perspectiva el problema. En el año 2003, según un estudio del Economic Crime Institute de EEUU, un 4.6% de la población había sufrido una suplantación de identidad en sus cuentas bancarias. Supongamos que, como mucho, los defraudadores lo habían intentado con la mitad de la población (suposición muy exagerada, por su magnitud). En ese caso lo que podemos inferir es que los métodos tradicionales de verificación de identidad (tarjetas, PINes, palabras clave, etc..), podrían suponer un índice de falsa aceptación hasta del 10%. El falso rechazo es mas difícil de cuantificar, pero estaría relacionado con el número de veces que el cajero automático no admite una tarjeta porque está estropeada o sucia, o cuando no podemos acceder a nuestra cuenta porque nos hemos olvidado del PIN. Es decir, en los métodos tradicionales estos porcentajes son ya altos, y dependen de numerosos factores.
En la práctica las condiciones de contorno de la aplicación, la fijación de umbrales y la metodología de decisión empleada pueden hacer variar estos parámetros de manera significativa. No es lo mismo que las voces se recojan en un entorno de oficina usando un teléfono fijo, que tomarlas desde un móvil en situaciones ruidosas como un coche o un bar. Por lo tanto, es arriesgado dar números sin conocer la aplicación concreta. Podemos decir, sin embargo, que para ciertas aplicaciones reales los umbrales de decisión pueden fijarse de manera que tengamos un nivel de falsa aceptación por debajo del 0.5% con un falso rechazo inferior al 5%.